Todo momento bello encierra, en lo más profundo y por muy alegre que sea, un sentimiento de tristeza.
El sentimiento de que más tarde o más temprano lo tendrás que abandonar y de que dejará de existir y que todo recuerdo del mismo acabará desapareciendo contigo.
La única forma de disfrutarlo es aceptar su perdida y recibir el próximo momento con los brazos abiertos, puede que no sea tan bello como el que dejas, pero se merece una oportunidad.
Al fin y al cabo, el presente, es solo el intervalo que hay entre el momento que dejas y el momento que llega. El resto son esperanzas y recuerdos.
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